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VATICANO
Sacado del n. 07/08 - 2005

La gran red de las misiones


La Congregación de Propaganda Fide nació en el siglo XVII para dirigir y coordinar toda la actividad misionera de la Iglesia. Cómo funciona y de qué se ocupa hoy


por Gianni Cardinale


La Congregación de Propaganda Fide

La Congregación de Propaganda Fide

El prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos es definido popularmente el “papa rojo”. No es casualidad. Desde su fundación, en 1622, Propaganda Fide posee tal cantidad de competencias y tan enorme disponibilidad financiera que el pueblo romano la clasificó inmediatamente como una de las instituciones más importantes e influyentes de la Curia romana y de la Iglesia católica. En cierto sentido fue natural que inmediatamente a quien estaba al frente de la institución se le diera el título de papa, de “papa rojo” en este caso, para distinguirlo del papa real y del “para negro”, título reservado al prepósito general de los jesuitas.
La Congregación de Propaganda Fide nació en el siglo XVII para dirigir y coordinar toda la actividad misionero de la Iglesia, tratando de independizarla de la sofocadora tutela de las potencias coloniales de entonces, especialmente de España y Portugal. Esta es también su tarea actual. Según la constitución apostólica Pastor Bonus de 1988, la tarea de este dicasterio sigue siendo la de «dirigir y coordinar en todo el mundo la obra de la evangelización de los pueblos y la cooperación misionera».
Propaganda, pues, es el dicasterio vaticano que posee jurisdicción sobre todos los territorios en los que las estructuras eclesiásticas están en un nivel que no permite la creación de una diócesis, y donde, por lo mismo, el territorio está subdividido en vicariatos apostólicos, prefecturas apostólicas o misiones sui iuris. Pero hay más. También están bajo su jurisdicción los países en los que la presencia cristiana es más reciente y menos arraigada. Es decir, en toda Asia, con excepción de Filipinas, toda África excepto Egipto y Túnez, y toda Oceanía, excepto Australia. Propaganda Fide se ocupa además también de los territorios más inaccesibles de Canadá y Estados Unidos, como Alaska, las Antillas e incluso de algunas zonas de la vieja Europa, como Bosnia-Herzegovina, Macedonia, Kosovo, Montenegro y Albania.
Según los últimos datos disponibles, 1081 circunscripciones eclesiásticas de la Iglesia católica –poco menos del 40 por ciento del total– dependen de Propaganda. Lo que significa que los trámites para el nombramiento de los obispos o los superiores son preparados precisamente por Propaganda. De estas 1081 circunscripciones, 153 están en la llamada zona del silencio, es decir, sobre todo en China (142) y luego en Camboya, Corea del Norte y Laos. De la Congregación, además, dependen más de sesenta Conferencias episcopales.
1622. El primer mensaje de Propaganda Fide<br> <br> «Ayer, pues, para gloria de Dios y de la Bienaventurada Virgen y de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo se dio feliz inicio a la Congregación, y se ordenó conforme a lo que S.S. mandaba que se informara a todos los Nuncios y ministros principales de la Sede Ap., y también a los de los países en los cuales, por gracia de Dios, no es menester esta obra, porque podrán llegarles la ocasión de recibir mucho provecho. Y se quiere que ellos informen cabalmente a los Príncipes, o a las Repúblicas, o a los Superiores de los pueblos en donde se hallaren, para que conociendo la utilidad, o mejor, la necesidad de tan gran oficio, siempre lo favorezcan, pues es el verdadero oficio del apostolado. Y para que no se pueda dudar del favor de los católicos, y eliminar las más ligeras dudas, será conveniente declarar profusamente esta santa intención, que no es crear tribunales, ni ejercer jurisdicción temporal en ningún lugar, ni usar maneras violentas o insólitas, sino cuidar con modales suaves y llenos de caridad, que son propios del Espíritu Santo, la conversión de los infieles, ora predicando, enseñando y disputando, ora amonestando, exhortando y rezando, y también conducirlos dulcemente con la oración, con los ayunos y las limosnas, e incluso con las disciplinas, y las lágrimas derramadas por ellos, a la luz de la verdad, al camino de la salud, y administrarles los Santísimos Sacramentos, sin hacer ningún ruido, y por así decir, con un suave silencio, pues lo que consigue el efecto es más la delicadísima unción de la misericordia divina que la obra humana.»
Pero la actividad de la Congregación no se limita al nombramiento de más de mil responsables de circunscripciones eclesiásticas. Bajo su manto están unos 85.000 sacerdotes de la llamada missio ad gentes, 52.000 pertenecientes al clero diocesano y 33.000 religiosos. A estos han de añadirse 28.000 religiosos no sacerdotes, 450.000 monjas y un millón seiscientos cincuenta mil catequistas. Propaganda Fide, además, acompaña en los territorios de su competencia la formación espiritual y académica de los candidatos al sacerdocio en 280 seminarios mayores diocesanos y en 110 seminarios menores, por un total de 65.000 seminaristas mayores y de 85.000 seminaristas menores, a los que les da también apoyo económico. De Propaganda Fide dependen además los religiosos y religiosas que son misioneros en sus propios territorios de competencia y todos los miembros de la sociedad de vida apostólica, como los sacerdotes del Pime, los Palotinos y los Padres blancos.
Igualmente imponentes son las cifras de las actividades socioasistenciales. Además de construir muchas iglesias-capillas sobre todo para las pequeñas comunidades católicas esparcidas por las áreas rurales o por las zonas más recónditas, Propaganda sostiene actividades educativas (42.000 escuelas); actividades sanitarias (1.600 hospitales, más de seis mil dispensarios, 780 leproserías); actividades caritativas y sociales (12.000 iniciativas censadas).
A propósito de las obras caritativas y sociales, hay que añadir que van destinadas no sólo a los católicos sino también, y en algunos casos, sobre todo, a los no católicos y no cristianos. En los últimos años, además, la Congregación está tomando iniciativas para la asistencia a los enfermos de sida, sobre todo en África, donde en algunos países mueren tres personas cada cinco minutos de esta enfermedad, cuya difusión ha aumentado veinte veces en los últimos años. Lo mismo vale por lo que se refiere a la malaria, el cólera, la diabetes, la meningitis y el riesgo de ceguera producido por la oncocercosis, que afecta a 71 millones de africanos.
También están ligadas a Propaganda una serie de importantes instituciones académicas y formativas presentes en Roma, como la Pontificia Universidad Urbaniana, que es la única universidad exclusivamente misionera del mundo, con unos 1.300 estudiantes y 110 profesores. Están también los Pontificios Colegios San Pedro y San Pablo, dos institutos para 350 sacerdotes procedentes de los países de misión para estudios superiores; el Pontificio Colegio Urbano, para la formación de 140 seminaristas de los países misioneros; el Colegio “Mater Ecclesiae”, para la formación de catequistas; el “Foyer Pablo VI”, para la formación de 80 religiosas; el Centro Internacional de Animación Misionera, para la animación de la misión ad gentes. Tiene especial interés el Centro Cultural Asiático “Juan Pablo II”, que acoge a 45 estudiantes procedentes, por el momento, de Vietnam y China. Los alumnos procedentes de China pertenecen tanto a la comunidad oficial como a la clandestina de la Iglesia católica de aquel país: esta es una modalidad de acercamiento entre dos realidades que a menudo tienen en el país muchas dificultades de entendimiento.
Para poder desarrollar todas estas actividades es obvia la necesidad de disponer de grandes recursos económicos. No es de extrañar, pues, que desde su creación Propaganda Fide fuera dotada por los pontífices de un gran patrimonio y de completa autonomía financiera. En el pasado –desde 1632 hasta 1908–, para hacerse cargo de estos aspectos “monetarios” existió incluso una Congregación de la Economía, dirigida por un cardenal. Todavía hoy Propaganda Fide sigue siendo el único dicasterio romano con financiación autónoma (todos los demás dependen de la Administración del patrimonio de la Sede Apostólica) y también es el único que tiene dos arzobispos secretarios, uno de los cuales es el encargado de seguir los aspectos por así decir materiales. Así pues, ayudan al cardenal prefecto Crescenzio Sepe en la actividad pastoral el arzobispo africano Robert Sarah, y el arzobispo palotino polaco Henryk Hoser, secretario adjunto, en la actividad económico-financiera. El coordinador del trabajo de administración, compuesta por laicos, es monseñor Francesco Di Muzio.
Por lo que respecta a la promoción y la coordinación de la recogida de los subsidios que asignar y repartir según la necesidad de cada lugar, sin embargo, Propaganda se vale sobre todo de las Pontificias Obras Misioneras. Son asociaciones pías de fieles nacidas entre el siglo XIX y principios del XX cuyo objetivo es apoyar las misiones con medios materiales y espirituales. Estas representan una organización única, dividida en cuatro ramos (la Obra de la Propagación de la Fe, fundada en Lyón por Paolina Maria Jaricot en 1822, la Obra de San Pedro Apóstol, nacida en Caen en 1899, la Obra de la Santa Infancia, fundada en 1843 por el obispo de Nancy, Charles de Forbin-Janson, y la Unión Misionera, fundada por el beato Paolo Manna en 1916). Estas Pontificias Obras Misioneras son seguidas en particular por el secretario adjunto, el arzobispo Hoser, y, desde el punto de vista administrativo, por don Silvano Rossi.
Un último capítulo de la multiforme actividad de Propaganda Fide está relacionado con el campo editorial y de la comunicación. Durante casi tres siglos, desde 1626 hasta 1909, la Congregación disponía de su propia “Imprenta políglota”, que editó en múltiples caracteres y lenguas un sinfín de ediciones de textos escriturales y de obras litúrgicas y que luego fue englobada en la Tipografía vaticana. Actualmente Propaganda es el único dicasterio que posee su propia agencia de prensa. Se trata de Fides, dirigida por el profesor Luca De Mata, que dispone de un rico sitio en Internet (www.fides.org) en siete lenguas, incluido el chino. Con el comienzo del pontificado de Benedicto XVI, Fides ha lanzado un nuevo suplemento que cada mes «recoge, reorganiza y propone en profundidad todo lo que a diario se publica sobre el magisterio del Santo Padre». La séptima edición de la Guida delle missioni cattoliche fue impresa, en cambio, a principios de año. Consta de más de 1.500 páginas y es un útil complemento al Annuario Pontificio; ofrece una amplia serie de referencias históricas y datos actualizados sobre todas las circunscripciones eclesiásticas dependientes de Propaganda. También en este caso se trata de un tipo de publicación único en el panorama de las publicaciones de la Curia romana. También esto contribuye a la unicidad de la Congregación cuya sede está en el histórico y homónimo edificio que se asoma a la plaza de España.


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