El nuevo obispo auxiliar de Shangai visto de cerca
Al Papa yo sólo le pediría que rezara por nosotros
Entrevista a Giuseppe Xing Wenzhi de Gianni Valente

Giuseppe Xing Wenzhi
Usted era un niño durante la Revolución cultural. En los años en los que cualquier tipo de práctica cristiana estaba prohibida por el gobierno y Mao proclamaba que «la religión no existe ya en China»…
GIUSEPPE XING WENZHI: Fui bautizado cuando tenía ocho días de vida. Tengo dos hermanos mayores y una hermana más pequeña. No podíamos ir a la iglesia. Las habían cerrado todas y las dedicaban a otro uso. Para rezar se cerraba la puerta de casa. Lo más importante para mí en aquellos años era inclinarme ante el Señor y las oraciones de la noche a Jesús, José y María antes de dormir. Después nos acostábamos y los mayores seguían rezando. Recuerdo que me quedaba dormido escuchando sus oraciones. Luego se empezaron a ver algunos curas en el 77. La primera vez que entré en una iglesia fue en el 78. Me llevó mi padre, estaba a setenta quilómetros de nuestro pueblo.
¿Cómo decidió hacerse cura?
XING: La verdad es que al principio no pensaba en ello demasiado. Cuando el seminario de Sheshan abrió sus puertas también a quienes procedían de mi provincia, un pariente mío anciano les dio mi nombre. Nos hicieron una especie de examen de catecismo, y de diez candidatos de Shandong fuimos admitidos seis.
Comenzó su preparación en el seminario de Sheshan, y la terminó en América…
XING: Estuve en EE UU desde enero de 2003 hasta mayo de 2004. Primero en el estado de Nueva York, en los Maryknoll, y luego hice unos cursos en Washington, en la Catholic University of America. Pero luego tuve que volver a toda prisa…
¿Establecerá prioridades en su nuevo papel de obispo?
XING: Yo por el momento ayudo al obispo Jin. Ya durante los meses anteriores a la ordenación visité las parroquias, estuve en el seminario, en las casas de las hermanas y de los curas ancianos, en el asilo de ancianos. En todos los lugares me detuve una semana, para conocer los problemas de las distintas situaciones. Espero trabajar para que la Iglesia siga creciendo en la unidad y en la paz, superando los conflictos entre los sacerdotes y los fieles. Y que, estando unida, pueda trabajar mejor por el bien de la sociedad, por ejemplo ayudando a los ancianos que cada vez están más abandonados. Porque la Iglesia vive dentro de la sociedad, no es un mundo separado de la realidad de los hombres. Según mi modo de ver, hay que hacer como Matteo Ricci…

El obispo Giuseppe Xing durante la entrevista
XING: Todos reconocían que él, siendo cristiano, hacía el bien a la sociedad de su tiempo. Había llegado de Italia, pero se había identificado con los chinos, convirtiéndose en uno de ellos. Haciendo obras buenas para ellos levantaba simpatías hacia el cristianismo.
¿La fe que resistió a las persecuciones parece flaquear ahora?
XING: Durante la persecución había un ataque procedente de fuera –la Guardia Roja, la Revolución cultural– y esto empujaba a las almas a pedir ayuda a Dios. A rezar. Tenían miedo de perder la fe, por lo que decían: Jesús, tómame en tus manos y protégeme tú. Ahora, por lo menos aquí en Shangai, parece que todos son dueños de su propia existencia, que no hay que pedirle ayuda a nadie, y todo se resuelve en lo íntimo del corazón de cada cual.
Los sacerdotes ancianos dicen: todos piensan en hacer dinero, y no vienen ya a la iglesia…
XING: No es que no quieran, pero trabajan mucho, tienen muchas cosas que hacer… Para mí también los que ahora están en la mitad de sus vidas, la llamada “generación perdida”, porque eran jóvenes durante los años de la Revolución cultural, tienen preguntas verdaderas y enterradas que afloran en su corazón.
¿Y los chicos?
XING: También ellos viven una vida convulsa. Acumulan muchas cosas. Pero luego puede que salga una insatisfacción, una especie de hastío, una espera confusa en algo grande, en un bien infinito. Como el amor que Jesús siente por cada uno de ellos.
El obispo Jin nos ha dicho que al principio no quería usted aceptar el nombramiento como obispo. ¿Qué le ha convencido a hacerlo?
XING: Al principio dudaba, porque tenía bien presentes mis carencias. Me decía: «No soy suficientemente inteligente, listo, no hablo lenguas…». Luego pensé: estoy en las manos de Dios, que puede hacer cualquier cosa conmigo. Si yo no soy capaz, Él me ayuda. Mientras más incapaz sea yo, más se verá que todo es obra suya. Como decía san Pablo: «Cuando soy débil, entonces es cuando soy fuerte».
Si le pudiera decir una cosa al Papa para ayudarle a comprender la situación actual de la Iglesia de China, ¿qué le diría?
XING: Los chinos aman al Papa. Amaban a Juan Pablo II, que llevaba a la Iglesia de China en el corazón. Aman también al nuevo Papa. No soy nadie para explicarle al Papa cuál es la situación. En Roma hay personas que saben bien cuál es la situación. Yo le pediría solamente esto: Padre Santo, reza por nosotros.