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04 - 2005 >
Espero que el nuevo Papa pueda venir un día a China y ser recibido por todos como padre y pastor
Espero que el nuevo Papa pueda venir un día a China y ser recibido por todos como padre y pastor
Un recuerdo del obispo de Shanghai
por Aloysius Jin Luxian

El obispo Jin Luxian y un grupo de sacerdotes y diáconos en la Catedral de San Ignacio de Shanghai
Un arzobispo de Lyón, mi amigo monseñor Albert cardenal Decourtray, fallecido en 1994, me dijo que una vez, durante un coloquio, el Santo Padre le pidió noticias de su «amigo chino» y, tras saber que estaba bien, el Papa le encomendó que cultivase aún más profundamente esta amistad porque era preciosa. Le estoy muy agradecido.
Algunas de las veces que he estado en Europa, varios cardenales o arzobispos, enviados por el Santo Padre, vinieron a verme para traerme su saludo. Siempre les he pedido a estos amigos que presentaran mis saludos al Santo Padre y le expresaran mi amor por él. Cosa que ellos me ha asegurado que hicieron.
Sé que una vez el Papa preguntó por qué, cuando iba a visitar algún país europeo, no aprovechaba la ocasión para ir a Roma a verlo. Por su atención hacia mí y su muerte estoy afligido más que todos los católicos chinos.
Los católicos chinos hemos sentido siempre gran respeto y gran amor por este incansable Pastor que ha guiado, sostenido y animado su grey en estos largos años de pontificado. Ha visitado sus “ovejas” en todas las partes del mundo; recorriendo casi 1.200.000 kilómetros, ha estado en más de cien países; ¡jamás un Papa había viajado tanto! Y nos ha legado sus enseñanzas en 14 encíclicas, 44 cartas apostólicas, además de sus numerosísimos discursos. ¡Nunca un Papa nos había dejado tantos documentos!
Es un Papa que ha tenido el valor de pedir oficialmente perdón por los errores cometidos en el transcurso de los siglos por la Iglesia contra la humanidad, incluso contra el pueblo chino. Deseaba mucho venir a China y es una pena que no haya sido posible.
Ahora, en el Paraíso, recibe del Señor el gozo y la paz reservada a los siervos fieles.
Ruego y espero que el Espíritu Santo ilumine a los cardenales que van a reunirse en el próximo cónclave para elegir a su sucesor y que el nuevo Papa pueda un día venir a vernos y ser recibido por todos como padre y pastor.