Testimonio del Patriarca caldeo
Oraciones para el Irak enfermo
«Irak necesita especialmente hoy vuestras oraciones, oraciones de los queridos lectores y, por nuestra parte, los iraquíes sólo podemos expresar agradecimiento por estas oraciones, por todo lo que hacen por el bien de nuestro país»
por Emmanuel III Delly

Un bautizo en una iglesia católica de Bagdad que aún muestra las señales del incendio de octubre que la destruyó
Ante la petición de 30Días de que contara, desde su punto de observación único, qué es lo que está ocurriendo realmente en Irak, el Patriarca nos mandó este testimonio, que publicamos aquí de común acuerdo.
(G.C. y D.M.)
Ante todo agradezco de corazón a la revista 30Días, que está haciendo el bien no solo a Italia, sino a todo el mundo, y especialmente a la Iglesia, divulgando la doctrina cristiana. Dar Cristo a la gente, esta es la misión de 30Días, esta debería ser. Claro está que debe interesarse por todo, pero el único interés debería ser el de dar a Cristo a las almas, y entonces el Señor bendecirá esta revista, que está haciendo y hará el bien, no sólo a los lectores italianos, sino a todo el mundo. Yo le pido al Señor que bendiga al director de la revista, a sus colaboradores y a la propia revista, de manera que sea un medio para dar la gracia no sólo al mundo, sino a toda la humanidad.
Estoy seguro de que habéis venido a ver al patriarca de los Caldeos en el mundo, Emmanuel III Delly, para preguntarle cómo es la situación en Irak. Muchos periodistas vienen a Irak y me preguntan: «¿Cómo les van las cosas a los cristianos en Irak?». Yo respondo inmediatamente: «Esta pregunta no me gusta. ¿Por qué no me preguntan cómo están los iraquíes? Porque lo que les ocurre a los cristianos les pasa también a los musulmanes, que son nuestros hermanos, y lo que les ocurre a los musulmanes les pasa también a los cristianos. Así que, pregúntenme cómo les va a los iraquíes». Bien, pues ahora Irak está enfermo y necesita medicinas baratas, medicinas espirituales, medicinas para todas las enfermedades que ahora padece. Por nuestra parte tenemos una gran esperanza: que estas medicinas lleguen y le hagan bien a Irak, que de este modo se curará y hará el bien a los otros países, próximos y lejanos. Irak es un país rico, un país que, especialmente en los últimos años, ha sido objeto de la mirada de la humanidad. Yo le doy las gracias a todo el mundo por las oraciones que se han rezado por Irak. Irak hubiera caído aún más bajo de no haber sido por las oraciones de los amigos, las oraciones dirigidas por muchas almas al Señor para que mirase a nuestro país, lo conservara y le hiciera caminar hacia el bien. Irak y los iraquíes han sufrido mucho, todos por igual, cristianos y musulmanes, de cualquier religión. Hemos de tener presente que la religión es para el Señor, pero la patria es para todos. Así que Irak es para todos los iraquíes. Todos los iraquíes hemos de estar unidos a la hora de colaborar por el progreso de este país y por su libertad: una verdadera libertad de religión, de cultura, de economía; libertad en todo para todos los iraquíes. Irak necesita, especialmente hoy, vuestras oraciones, oraciones de los queridos lectores y, por nuestra parte, los iraquíes sólo podemos darles las gracias a todos por estas oraciones, por todo lo que hacen por el bien de nuestro país.
En Irak tenemos casi ochocientos mil cristianos; de estos, casi seiscientos mil son católicos. El 80% de los católicos son de rito caldeo (caldeo significa católico). En el país están presentes otras Iglesias: sirio-católicos, armenio-católicos, melquitas, una pequeña presencia de maronitas, poquísimos sirio-ortodoxos, armenio-ortodoxos y luego los llamados nestorianos, que hoy ya no se llaman así, sino Santa Iglesia católica apostólica de Oriente. Así pues, los católicos son el 80% de los cristianos que viven en Irak. En Bagdad los caldeos tenemos veintiocho parroquias, dos seminarios, uno menor y otro mayor; además tenemos religiosos y religiosas, las Hijas de María Inmaculada y las Hijas del Sagrado Corazón. Además tenemos los monjes caldeos de la orden de San Antonio. Tenemos muchas vocaciones pero ahora han disminuido por la emigración que ya había en el pasado, y que ahora ha llegado a su punto más alto. Una emigración que no está causada por la discriminación, que no existe, ni por persecuciones, que no hay, sino más bien debida a causas sociales, económicas o por la reunificación de núcleos familiares de iraquíes residentes en el extranjero. En efecto, ocurre que los iraquíes que se fueron a América o a Australia llaman a su padre o a sus hermanos, que abandonan el país y se van a vivir a otra parte. En los últimos años la emigración ha aumentado debido al miedo y a la inestabilidad y, especialmente, por la guerrilla. Por esta razón muchos han emigrado fuera de Irak. La mayoría de los emigrantes son musulmanes, porque los musulmanes son mucho más numerosos que los cristianos. Ahora, en estos últimos meses, muchas personas, musulmanes y cristianos, han dejado el país también por el aumento de los bandidos, grupos de personas que roban y secuestran a la gente por dinero. Secuestran hijas, hermanas, hermanos y luego piden un rescate, y esto asusta a muchísima gente. Es cierto, han atacado las iglesias, pero no sólo a éstas. También las mezquitas han sido objeto de ataques, como también los lugares de oración de los shiíes. Es cierto también que han secuestrado a un obispo y un sacerdote. Pero también han secuestrado a muchos religiosos musulmanes: mulás, ulemas y más… a muchas personas de las que aún no conocemos su paradero, y por las que estamos haciendo de todo para que queden libres. Así pues, no atacan a la Iglesia porque odien a la Iglesia, sino sólo porque en el país hay un gran caos. Hay bandas de delincuentes que secuestran por dinero; bandas que asustan a la población, tanto musulmana como cristiana. Quizá estas acciones pueden nacer también de otras razones, por ejemplo políticas, pero yo no las conozco.

El patriarca caldeo Emmanuel III Delly
Las elecciones han hecho bien y han servido para ver cuál es la voluntad del pueblo. Muchos de los suníes han votado; otros quizá no han votado y tienen sus razones. Tampoco han votado algunos cristianos y tienen sus razones. Los shiíes han votado casi todos porque son la mayoría y han conseguido la mayoría. No votar y quedarse fuera del gobierno es siempre una pérdida. Le hemos dicho a la gente: «Votad si queréis entrar en el Parlamento. Aunque no estéis en el gobierno, podéis hacer oposición». También muchos suníes han escuchado este consejo de sus amigos, de personas que aman a Irak, y han votado; pero muchos no han escuchado esta invitación. En cambio ha votado casi el 95% de los shiíes y por eso hoy tienen la mayoría de los elegidos. La tendrán también en el Parlamento futuro que deberá poner orden en el país, redactar una Constitución permanente. Por nuestra parte, esperemos que sea una Constitución justa que asegure la absoluta libertad de religión, de cultura, para todos los iraquíes, sin distinciones ni discriminaciones porque, como he dicho antes, la religión es para Dios, en cambio la patria es para todos.
En fin, quisiera terminar diciendo que nada puede ayudarnos a curar la enfermedad de Irak si no es la oración. Oremos todos por la curación de Irak; aprovecho esta oportunidad para darle las gracias de manera especial a nuestro Santo Padre, el cual hace años que no cesa de rezar por Irak, y a todos sus colaboradores, que rezan por nosotros, por la paz, la tranquilidad y la estabilidad del país. Doy las gracias a todos los italianos, a quienes dirijo un saludo especial porque he vivido catorce años en Italia, como estudiante, por lo que vuestro país se ha convertido casi en mi segunda patria. Doy las gracias a los lectores, doy las gracias a todos aquellos que han rezado, rezan y hacen que se rece por nosotros, para que el Señor nos dé la seguridad y la paz. Y le pido al Señor, por intercesión de nuestra Madre Celestial, María, la bendición para todos vosotros.