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JUAN PABLO II
Sacado del n. 10 - 2003

25 AÑOS DE PONTIFICADO. Encuentro con el prefecto de la Congregación para el clero

«Se está entregando completamente, hasta la última gota de su sangre»


Entrevista con el cardenal Darío Castrillón Hoyos: «Esta es una fase rica, riquísima del pontificado. Porque este Papa, en este momento, es el testimonio de un hombre sin intereses personales, que no hace nada por conseguir poder»


por Gianni Cardinale


Para celebrar los 25 años de pontificado de Juan Pablo II se convocaron en Roma a todos los cardenales y los presidentes de las Conferencias episcopales del mundo. Las celebraciones comenzaron el miércoles 15, y el momento álgido previsto será el 16 de octubre, aniversario de la elección de Karol Wojtyla al trono de Pedro, recordada con una misa solemne. El domingo 19 se proclamará en la plaza de San Pedro beata a la Madre Teresa de Calcuta. Las celebraciones tendrán después su apéndice en el consistorio extraordinario del 21 de octubre para la creación de treinta nuevos cardenales.
El cardenal Darío Castrillón Hoyos

El cardenal Darío Castrillón Hoyos

En estas celebraciones participará también el cardenal Darío Castrillón Hoyos, de 74 años, colombiano, estrecho colaborador del Papa en la Curia romana. El purpurado, es prefecto de la Congregación para el clero desde 1996, y desde el año 2000 está al frente también de la Pontificia Comisión «Ecclesia Dei», el organismo vaticano que tiene como misión recuperar para «la plena comunión eclesial» a los eclesiástico y laicos «ligados a la Hermandad fundada por monseñor Marcel Lefebvre». Antes de llegar a la Curia romana, Castrillón Hoyos fue en Colombia obispo de Pereira (71-92) y arzobispo de Bucaramanga (92-96). Durante su episcopado colombiano el purpurado desarrolló su misión también en el Consejo episcopal latinoamericano (Celam), del que fue secretario general entre 1983 y 1987, y posteriormente presidente entre 1987 y 1991. Es cardenal desde 1998.

Eminencia, ¿cuándo conoció personalmente a Karol Wojtyla?
DARÍO CASTRILLÓN HOYOS: Cuando era ya obispo de Pereira me encontré con el cardenal Karol Wojtyla en casa del amigo monseñor Andzrei Deskur [cardenal desde 1985, n. de la r.], que trabajaba aquí en Roma en la Curia. Creo que era el año en el que el entonces arzobispo de Cracovia predicó los ejercicios espirituales en la Curia romana. Sin embargo, fue un encuentro ocasional, no profundo. En aquella época además leí un libro en el que se describía a la Iglesia de Polonia y se trazaba un buen perfil de la personalidad de Wojtyla, retratado como obispo capaz de desafiar al régimen y de gran dinamismo pastoral. Me quedé impresionado por aquella figura, pero desde luego no me imaginaba que llegaría a ser papa…
Efectivamente, su elección fue una sorpresa. Se trataba del primer papa no italiano después de casi quinientos años. ¿Cómo se enteró de esta inesperada elección?
CASTRILLÓN HOYOS: Me enteré de manera algo especial… Yo estaba en Colombia, participando en un funeral, cuando otro obispo se me acercó y a media voz me dijo «Darío, se ha elegido al papa, es un africano…». «Dios sea alabado», respondí… Tras la función, obviamente, se nos dio la información correcta.
¿Cuándo se vio por primera vez con Juan Pablo II?
CASTRILLÓN HOYOS: Estaba trabajando en el Celam, por lo que pude verlo de cerca durante la preparación de la Asamblea general del episcopado latinoamericano que se celebró en Puebla, México, en 1979, pocos meses después de su elección. Me dio inmediatamente la impresión de ser un hombre de fe, con una apertura mental y una visión del mundo extraordinarias. El decidió enseguida participar personalmente en el encuentro de Puebla, que no por casualidad significó un giro copernicano para la Iglesia latinoamericana.
¿En qué sentido?
CASTRILLÓN HOYOS: En aquella época la Iglesia latinoamericana era muy dinámica, y nuestro continente era ya el continente de la esperanza. Pero era también un momento difícil. La Teología de la Liberación atravesaba su momento más virulento. Y el Papa fue en aquella fase una luz, pero también un hábil timonel. Hubo voces discordantes, pero la totalidad de los obispos encontró en él un lúcido guía seguro en un momento delicado de la historia. Se ha dicho que en aquel momento se pudo llegar al cisma, pero no era verdad. También los obispos, digámoslo así, más ideologizados, que en buena fe creían en la bondad del proyecto marxista, amaban a la Iglesia y al Papa, al Vicario de Cristo, y siguieron sus autorizadas indicaciones. El papel de Juan Pablo II ha sido importantísimo para la unidad de la Iglesia latinoamericana.
La Iglesia latinoamericana debe mucho a la obra evangelizadora de los primeros misioneros procedentes de Europa, especialmente de la península ibérica. También gracias a su obra hoy Latinoamérica es un subcontinente con una unidad sustancial de fe, con una tradición cultural común, de sello occidental, sin lugar a dudas....
Permítame un paréntesis sobre la Iglesia latinoamericana. ¿Cómo ve su futuro?
CASTRILLÓN HOYOS: La Iglesia latinoamericana debe mucho a la obra evangelizadora de los primeros misioneros procedentes de Europa, especialmente de la península ibérica. También gracias a su obra hoy Latinoamérica es un subcontinente con una unidad sustancial de fe, con una tradición cultural común, de sello occidental, sin lugar a dudas. Hoy la latinoamericana es una Iglesia adulta, que aloja a más de la mitad de los católicos del mundo. Sin contar la presencia cada vez mayor de hispanos en algunas de las diócesis más vivas de América del Norte, como la de Los Ángeles. La Iglesia latinoamericana, pues, es una realidad presente, no una esperanza para el futuro. Tras un período de crisis, ahora están creciendo las vocaciones sacerdotales, hasta el punto de que por la contracción demográfica de la población la relación entre sacerdotes y fieles es mejor que la de los años sesenta.
Volvamos al 25 aniversario de Juan Pablo II. ¿Cuáles son los gestos que más le han impresionado de este pontificado?
CASTRILLÓN HOYOS: No simplemente gestos, sino todo el estilo del pontificado. La opinión pública tiende a ver a la Iglesia como institución social visible con una finalidad incluso hermosa, una doctrina interesante, una moral digna de admiración, aunque no se comparta. Si se mira al Papa desde este punto de vista, nunca se comprenderá ni a Karol Wojtyla ni a Juan Pablo II. Los liberales, los comunistas, los masones, los políticos nacionalistas o universalistas, pueden hallar en este pontificado palabras o gestos que les gusten o no les gusten. Pero sólo desde una perspectiva de fe se puede comprender bien este pontificado. El Papa es ante todo un hombre de Dios, un contemplativo poseído por Dios. Y esto es algo que se ve incluso en el modo en que se está enfrentando a la enfermedad. ¿Qué líder del mundo, si sufriera lo que sufre el Papa, seguiría trabajando como lo está haciendo Juan Pablo II? Su trabajo es presentar el mensaje de Jesús, de quien –y él lo sabe– es Vicario en la tierra. Y lo hace con una sencillez absoluta, a la manera de Jesús, que hablaba también mediante los gestos. Así, por ejemplo, besó el Corán como gesto de respeto de un pueblo que tiene su creencia. Pero al mismo tiempo mediante la Congregación para la doctrina de la fe reafirmó con la Dominus Iesus la unicidad salvífica de Jesucristo.
..Hoy la latinoamericana es una Iglesia adulta, que aloja a más de la mitad de los católicos del mundo. Sin contar la presencia cada vez mayor de hispanos en algunas de las diócesis más vivas de América del Norte, como la de Los Ángeles. La Iglesia latinoamericana, pues, es una realidad presente, no una esperanza para el futuro
SCon qué espíritu está siguiendo esta fase especialmente delicada del pontificado?
CASTRILLÓN HOYOS: No, no es una fase delicada; es una fase rica, riquísima del pontificado. Porque este Papa en este momento es el testimonio de un hombre sin intereses personales, que no hace nada por conseguir poder. De un hombre que se está entregando hasta la última gota de su sangre. El es el Vicario de Cristo, ¿por qué, pues, se asombra el mundo de que se le crucifique como a Jesús? La cruz fue el momento más rico de Jesús: fue en aquel momento cuando nos ofreció a su Madre, cuando nos ofreció el pensamiento del perdón, el pensamiento de sentir el abandono de Dios y el abandonarse confiado al deseo del Padre… En esta fase el Papa está trabajando especialmente por la unidad de los cristianos, sin pretensiones de poder, sólo para que Jesús sea el poder de la unidad de la Iglesia.
Por lo que dice se entiende que no cree usted que el Papa llegue a dimitir…
CASTRILLÓN HOYOS: No creo que sea un pensamiento malo; simplemente absurdo. El vicario está con el Señor hasta que el Señor lo llama a su seno. Se equivocan quienes piensan que el carisma petrino para guiar Su Iglesia se le dé a funcionarios distintos del papa. Es el papa quien posee el carisma petrino. Y además, repito, la palabra de Juan Pablo II por la unión de la Iglesia y la paz en el mundo es hoy mucho más fuerte, mucho más rica que la de hace 25 años.
Juan Pablo II ante la imagen de la Santísima Virgen María, en el santuario de Nuestra Señora del Rosario de Pompeya, el 7 de octubre de 2003

Juan Pablo II ante la imagen de la Santísima Virgen María, en el santuario de Nuestra Señora del Rosario de Pompeya, el 7 de octubre de 2003

Eminencia, ha hablado usted antes con especial intensidad del momento de la Pasión de Jesús. ¿Están influidas sus palabras quizá por la película Passion de Mel Gibson, que pudo ver en preestreno? Es una película que ya ha dado mucho que hablar; algunos la han acusado de ser antisemita…
CASTRILLÓN HOYOS: No me gustan las polémicas. De todos modos, la película que he visto me ha parecido bien hecha, cuidadosa en la reconstrucción, fiel a la narración de los Evangelios. No creo que la representación de una historia verdadera pueda ser interpretada como una acusación generalizada contra un pueblo. En la película la responsabilidad de la condena de Jesús se le atribuye correctamente a un grupo circunscrito de personas de una época determinada. Está claro que las culpas de los padres no pueden recaer sobre los hijos, o sus nietos o tataranietos. Por otra parte, también es verdad que, por ejemplo, entre mis antepasados hay conquistadores que mataron a indios cuando llegaron a América Latina. Yo no me siento responsable de sus culpas, pero no me enfado cuando alguien me lo recuerda.
¿Ha conocido usted al actor y director australiano, que es especialmente devoto de la misa de san Pío V, hasta el punto de que a veces se le ha acusado de ser un “lefebvriano”?
CASTRILLÓN HOYOS: Sí, lo he conocido personalmente y me dio la impresión de ser un creyente, alguien que cree que Jesús es el hijo de Dios. A mí, además, no me causa ningún problema que una persona, un fiel sienta un amor especial por una tradición milenaria, respetable, sagrada de la Iglesia.


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