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LA MADRE TERESA, BEATA
Sacado del n. 10 - 2003

Una intervención del nuevo cardenal Francesco Marchisano

«Vamos a ver la casa de la madre Teresa»



por Francesco Marchisano


Los jóvenes reciben a la madre Teresa en una misión de la ciudad de Shillom, India

Los jóvenes reciben a la madre Teresa en una misión de la ciudad de Shillom, India

9os breves pensamientos sobre la madre Teresa de Calcuta.
Cuando estaba en la Educación católica me encargaron de que siguiera el Consejo mundial de las Iglesias de Ginebra, que agrupa a unas 240 Iglesias y comunidades cristianas que buscan la unidad.
Durante 23 años he hecho este trabajo, que consistía en encuentros ecuménicos en varias partes del mundo. Hace treinta años teníamos que celebrar una de estas reuniones en Tokio, y en el viaje de ida se decidió hacer escala en dos ciudades indias, una era Calcuta. Nos alojamos en una casa protestante. Yo era el único católico de este grupo de cuarenta personas que iban al congreso, pero fueron los otros los que dijeron: «Vamos a ver la casa de la madre Teresa». Había oído hablar de ella, aunque no sabía mucho, pero naturalmente estuve de acuerdo con la propuesta. Fuimos allí, y sus misioneras de la caridad nos hicieron entrar en la enorme sala donde la madre Teresa recogía a todos los pobres de la calle, a los moribundos. Luego visitamos la zona de los niños abandonados, y vimos cómo los recogían, cuidaban, vimos sus caras. Al terminar la visita, noté que improvisamente mis colegas se alejaban de mi lado y comenzaban a hablar en voz baja entre ellos. Luego uno de ellos –era un profesor de Tesalónica, un ortodoxo– vino y me dijo: «¿Para qué vamos a ir a Tokio a estudiar la Iglesia? La hemos encontrado aquí».
En el último sínodo de los obispos de Asia, la intervención para mí más hermosa fue la del entonces arzobispo de Calcuta, D’Souza. La madre Teresa había fallecido hacía poco y la participación del pueblo en sus funerales había sido algo impensable. «Habéis visto», dijo más o menos D’Souza, «como todo el mundo se ha inclinado ante la madre Teresa, sin distinción entre cristianos, hindúes, budistas, musulmanes… ¿Por qué? Porque ha llevado a la práctica lo que el Señor nos recomendó: cuidar a los pobres. Permítanme decir una cosa nada más: si hacemos esto, lo hacemos todo, si no lo hacemos, no hacemos nada».
(Texto recogido por Giovanni Cubeddu)


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